La Jornada del campo 113 (18 de febrero de 2017)

NO. 113 Amaraintos (el que no se marchita, el que no muere)

Febrero 18 de 2017.

El amaranto o huahtli, como se le llama en náhuatl, está presente en la alimentación de los mexicanos desde hace cientos de años. Durante el proceso de domesticación de esta planta debieron comerse primero sus hojas y luego las semillas; como éstas son muy duras, su verdadero aprovechamiento ocurrió cuando los antiguos mexicanos desarrollaron la técnica del reventado de semillas, como sucedió con el teocinte, antepasado silvestre del maíz, y tal vez con el propio amaranto. Las pusieron en las brasas donde por efecto del calor, la humedad que guarda el endospermo (parte interna del grano formada sobre todo por almidón) convertida en vapor, hace presión, se expande y revienta la cubierta del grano (pericarpio). Con la invención de la cerámica aparecieron los comales y fue en esa plancha indígena que se reventaron las semillas de amaranto como ocurre hoy.

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