Cómo el gobierno de EEUU ha engañado al mundo sobre los Organismos GM: Steven M. Druker

Cómo el gobierno de EEUU ha engañado al mundo sobre los Organismos GM

  • Engaños han permitido que los alimentos transgénicos entren y permanezcan en el mercado
  • Población urbana, la más expuesta a este riesgo, que no consideran Trump ni el gobierno mexicano.
  • Urge suspender las importaciones de cultivos transgénicos, en particular de nuestro alimento básico, el maíz

En conferencia de prensa el abogado Steven M. Druker[1] premio Luxemburgo de la Paz, alertó qu durante más de 25 años, el gobierno de los Estados Unidos ha engañado al mundo sobre los riesgos de los alimentos genéticamente modificados (GM); no sólo ha encubierto una gran cantidad de evidencia sustancial, también ha emitido declaraciones falsas y tergiversado muchos hechos clave. Esos engaños han sido esenciales para permitir que los alimentos transgénicos entren y permanezcan en el mercado.  Si el gobierno hubiera dicho la verdad, la empresa de alimentos GM  seguramente habría colapsado.

El doctor Antonio Turrent nos revela que “En la dieta en México el maíz provee 53% de calorías y 29 % de proteínas. Hay evidencia de que una fracción (no declarada por la industria nacional) de las 12 millones de toneladas importadas de maíz transgénico es añadida al maíz mexicano-no transgénico para producir harina de maíz que se consume como tortilla.  La población urbana es la más expuesta a este riesgo, que no consideran Trump ni el gobierno mexicano.”

En tanto que la Dra. Adelita San Vicente Tello señaló que “En México se ha logrado detener la siembra de transgénicos para el consumo humano: tanto el cultivo de maíz geneticamente modificado, como el cultivo de soya transgénica se han suspendido en México por acciones juridícas impulsadas por la sociedad mexicana -sobretodo de las y los campesinos- que se han negado a que en el territorio se siembren estos cultivos; el algodón que, básicamente, se usa como fibra es el único cultivo transgénico a nivel comercial en nuestro país. Los datos que hoy nos presenta el trascendente trabajo de Steve Drucker, nos da los elementos para el siguiente paso: suspender las importaciones de cultivos transgénicos, en particular de nuestro alimento básico, el maíz, que se autoriza con los engaños que se documentan en el libro que hoy se presenta.”

ANEXO

Los siguientes puntos resumen algunas de las tergiversaciones más serias, que están completamente documentadas en mi libro, y se señala entre paréntesis en qué páginas se encuentra.[2].

El gobierno de EEUU ha mantenido más de 30 años una política de promover a los alimentos GM

  • En 1986, la administración del presidente Ronald Reagan instituyó una política en la cual las dependencias federales tratarían los transgénicos de una manera que minimizara la regulación y promoviera a la industria biotecnológica de los Estados Unidos. Aunque la política pretendía estar basada en la ciencia, el análisis revela que se condujo principalmente con base en consideraciones económicas y políticas. (Druker, 2018: 69-71)
  • Esta política de promoción ha sido mantenida por las administraciones siguientes, tanto demócratas como republicanas.
  • La Agencia de Alimentos yMedicamentos (FDA) ha seguido consis-tentemente esa política y ha reconocido explícitamente que se esfuerza por “fomentar” la biotecnología.[3] Pero al proteger la imagen de los alimentos GM, ha incurrido repetidamente en comportamientos fraudulentos:

Alteraron los hechos sobre una epidemia mortal vinculada a la ingeniería genética

En el Capítulo 3 están documentados los siguientes puntos

  • En 1989 y 1990, una nueva enfermedad (conocida como el síndrome EMS) enfermó gravemente a miles de estadounidenses, matando a decenas de personas e incapacitando a muchas otras permanentemente.
  • Todas las víctimas habían consumido el primer producto comestible GM: un suplemento del aminoácido L-triptófano derivado de bacterias que estaban dotadas con copias adicionales de algunos de sus propios genes.
  • No hubo evidencia de EMS entre las personas que habían consumido L-triptófano sin modificación genética, incluso en dosis altas.
  • La alteración de la bacteria se diseñó para aumentar la producción de L-triptófano, pero muchos de los lotes también contenían un contaminante altamente tóxico.
  • Aunque la evidencia en su conjunto apunta hacia la alteración genética como la causa principal de la contaminación, la FDA se esforzó por crear la ilusión de que la modificación genética no estaba conectada a la catástrofe.
  • Por ejemplo, los funcionarios de la FDA repetidamente alegaron que había casos de EMS asociados con lotes de L-triptófano que no habían sido producidos mediante modificación genética, a pesar de que poseían pruebas sólidas de que la tecnología había sido empleada.
  • Debido a que la FDA y otros defensores de OGM han ocultado tan efectivamente varios hechos clave y distorsionado otros, la mayoría de los expertos en salud pública desconocen que la modificación genética no solo estuvo relacionada con una epidemia mortal, sino que probablemente la causó, y que esta calamidad estaba conectada al primer producto comestible GM que ingresó al mercado.

Las revelaciones en los tres incisos siguientes se basan en información obtenida a través de una demanda legal en 1998 que obligó a la FDA a entregar sus archivos sobre alimentos GM.  La demanda fue iniciada por Alliance for Bio-Integrity y las copias de los documentos clave de los archivos de la FDA se publicaron numerados en http://biointegrity.org/24-fda-documents 

Permitieron la comercialización de alimentos GM por medio de ocultar las preocupaciones de los expertos

  • La FDA emitió una declaración de política sobre los alimentos transgénicos en 1992, mucho antes de que alguno estuviera listo para el mercado y también antes de que los reguladores en otras naciones tomaran posiciones oficiales. Esta declaración allanó el camino para la comercialización de estos productos al afirmar que había un consenso abrumador entre los científicos de que son tan seguros que se pueden comercializar sin ninguna prueba. (Druker, 2018: 160-163).
  • Sin embargo, la FDA encubrió el hecho crucial que sus propios científicos habían llegado a una conclusión opuesta. La opinión de sus expertos fue (a) que los alimentos transgénicos conllevan riesgos anormales, especialmente su potencial de efectos secundarios dañinos no intencionales que son difíciles de detectar y (b) que ninguno puede considerarse seguro a menos que haya pasado las pruebas capaces de detectar esos efectos, y está escrita en una serie de memorandos, (Druker, 2018: 153-156).
  • La existencia de las inquietudes del personal científico de la FDA está avalada por un memorando de la responsable de Normatividad que protestó porque la Agencia estaba “tratando de hacer pasar un cubo por un agujero redondo… al tratar de forzar la conclusión de que no hay diferencia entre alimentos modificados por ingeniería genética y alimentos modificados por prácticas de cruza tradicional”.  Ella declaró: “Los procesos de ingeniería genética y de selección y cruza tradicional son diferentes, y según los expertos técnicos de la Agencia, conllevan riesgos diferentes”. (Druker, 2018: 156)
  • Por otra parte, los funcionarios de la FDA sabían que tampoco había consenso sobre la seguridad de los alimentos GM entre los científicos ajenos a la agencia, y esta falta fue reconocida por su Coordinador de Biotecnología en una carta a un funcionario de salud canadiense, donde  admitió además que “la cuestión de la posibilidad de que algunas sustancias causen reacciones alérgicas es particularmente difícil de predecir”. (Druker, 2018: 161)
  • Sin embargo, en su declaración de política, la FDA expresó que “no tenía conocimiento de ninguna información” que demostrara que los alimentos transgénicos difirieran de los demás alimentos “de manera significativa”. (Druker, 2018: 160)
  • A pesar del hecho de que en los años siguientes la agencia recibió amplia información adicional que demuestra las diferencias significativas, continúa afirmando la declaración manifiestamente falsa de que no tiene conocimiento de ninguna.

Encubrieron los problemas relacionados con el primer alimento GM completo

  • El primer suplemento alimenticio producido mediante ingeniería genética no solo confirió problemas, también lo hizo el primer alimento completo comercializado de esta tecnología: el tomate “Flavr Savr” de Calgene.
  • Calgene realizó voluntariamente pruebas  de alimentación con el tomate y los científicos de la FDA que las revisaron expresaron su preocupación sobre un patrón encontrado de lesiones estomacales que planteaban un tema de seguridad. La Subdivisión de Patología concluyó que no se había demostrado la seguridad del tomate y otros expertos de la FDA estuvieron de acuerdo. Uno de ellos escribió que los datos “plantean dudas sobre seguridad” y que “se quedan cortos” a la hora de resolverlas de forma satisfactoria. Otro estuvo de acuerdo que “…quedan preguntas sin responder.” (Druker, 2018: 294-296)
  • En consecuencia, estos científicos pidieron más pruebas.
  • Sin embargo, la FDA volvió a ocultar las conclusiones de sus expertos y luego las tergiversó.  Afirmó que sus científicos habían determinado que todas las cuestiones de seguridad habían sido resueltas y que el tomate había demostrado ser tan seguro como otros tomates.  Luego permitió que el tomate ingresara al mercado sin más pruebas. (Druker, 2018: 296-299)
  • Además, la FDA afirmó que debido a que las pruebas en este primer alimento GM habían demostrado exitosamente la seguridad, no serían necesarias pruebas en otros alimentos GM, y que la solidez de su política de no requerir ninguna había sido confirmada. (Druker, 2018: 308).

Encubrieron preocupaciones sobre usar un gen marcador resistente a un anti-biótico

Los puntos de este inciso se documentan en las páginas 302 a 306

  • Los resultados problemáticos de las pruebas no fueron el único aspecto del tomate que preocupó a los científicos de la FDA; a estos expertos les preocupaba también que Calgene le había insertado un gen marcador que confiere resistencia a un antibiótico importante para facilitar el proceso de ingeniería genética.
  • Para enfatizar esta preocupación la División de Productos Antiinfecciosos escribió en mayúsculas la oración clave de su reporte: SUPONDRIA UN RIESGO SIGNIFICATIVO PARA LA SALUD INTRODUCIR UN GEN QUE CONDIFICA PARA RESISTENCIA ANTI-BIOTICA DENTRO DE LA FLORA NORMAL DE LA POBLACIÓN GENERAL. [4]
  • No obstante, los encargados de tomar decisiones en la FDA ignoraron esta advertencia enfática; ocultaron el reporte de sus expertos, difundieron que entre sus científicos no había dudas significativas sobre la seguridad de ese gen y aprobaron su uso en el tomate y en otros alimentos GM.
  • Como resultado, ese gen marcador ha sido utilizado ampliamente al crear las siguientes plantas GM.

Tres conclusiones convincentes

  • La política biotecnológica de la FDA no se ha basado en la ciencia sino en ignorar la ciencia y como rutina, en tergiversar la verdad.
  • La FDA se ha dedicado más a proteger la imagen de los alimentos GM que a proteger la salud de la población.
  • La historia de la empresa de alimentos GM habría sido drásticamente diferente y probablemente muy corta si la FDA se hubiera comportado de manera responsable en vez de fraudulenta.

Más información, Dra. Ana Ruiz Díaz  5531228986

[1] Druker, Steven M. 2018, Genes Alterados, Verdad adulterada Cómo la empresa de los alimentos modificados genéticamente ha trastocado la ciencia, corrompido gobiernos y engañado a la población. México, Editorial Icaria

[2] Las páginas son de la edición en español publicada en 2018.

[3] “Genetically Engineered Foods,” FDA Consumer (Jan.-Feb. 1993) p.14.

[4] Document 12, p.6 at: http://biointegrity.org/24-fda-documents

Descargar Boletín prensa Druker-AT-AST (PDF).

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